Miró y Sert eran amigos desde principios de los años 30 y colaboraron juntos en la exposición universal de París del 1937, un año cargado de representación política por el contexto de ese momento tan crítico en España. Ambos tenían un entendimiento y empatía especial, especialmente por su voluntad de integrar arte y arquitectura su especial  interés por la sencillez, para llegar a la esencia de las cosas. La integración de la obra de Miró en taller Sert hace evidente este entendimiento entre ambos artistas.

 

El Taller Sert se localiza dentro del complejo de la actual Fundación Pilar i Joan Miró (más info).

Las ondas de la cubierta introducen un movimiento sinuoso en la estructura regular del edificio. Todas las fachadas reciben un tratamiento muy plástico, incluso cromático; en particular la fachada sur, que yuxtapone el blanco del hormigón al color de la arcilla y al azul, rojo y amarillo de la carpintería. Sert estrena un nuevo lenguaje que supera la rigidez y las limitaciones del funcionalismo más ortodoxo y apuesta por una arquitectura más plástica y escultórica. En otoño de 1956 la construcción del taller diseñado por Sert ya había terminado y Miró se mostraba entusiasmado con el resultado final.

 

“La arquitectura misma puede convertirse en una pieza escultórica”

Josep Lluís Sert